sábado, 10 de marzo de 2018

Mis manos

De: Aníbal Abel Alarcón Caparroz

En evidente sonrojo,

brotan los colores del rostro

señal de edad madura.

Acosa el aliento,

los bordes de la piel

con rasgos en severo

paso del tiempo.

Son dos racimos de verde savia,

cual raíces inmersas

en el húmedo, fresco limo

de frondoso y secular

"árbol añejo".

Recorren, palpan y contienen

lo que siento segundo a segundo;

minuto a minuto y,

hora tras hora.

Mientras descanso

refleja el cerillo,

del candil en las noches

la canicie del cándido pelo.

Divagando en fantasía

de diversos sucesos,

en presuroso paso.

En destellantes luces,

e intentando coger con mis manos

-Un manojo de estrellas

Cavando piedra

Violeta Luna (ecuatoriana)

De qué nos sirve el día,

si luego de gozarlo

la noche borra todo.

De qué nos sirve el agua,

si luego de beberla

nos duele hasta los dientes.

Por construir la vida

como una casa aparte,

tenemos que echar mano

de todo el barro ajeno.

Y para poner puertas

que den a la esperanza,

hay que cavar a diario

sobre la piedra de otros.

De qué nos sirve el alma

si a fuerza de gastarla

se nos reduce el cuerpo.

De qué nos sirve el sueño,

si por soñar despiertos

nos roban hasta el aire.

Por parecer felices

alzamos la cabeza

hasta estrellar los sueños.

Satisfactoriamente

nos damos media cara.

De qué nos sirve el tiempo,

si todo lo que se anda

nos dura más de un siglo.

De qué nos sirve el hambre

si nunca la colmamos.

Para que todos rían

tenemos que ir a escena

y hacer de marionetas.

Para tener empleo

debemos estirarnos

y hablar con doble lengua.

Y para que nos crean

mentimos con estética.

De qué nos sirve todo

si a cambio de nosotros

nos dan siempre migajas.

De qué la vida misma,

si a cambio de la vida

nos premian con la muerte.

martes, 27 de febrero de 2018

No te rindas

Mario Benedetti

No te rindas, aún estás a tiempo

De alcanzar y comenzar de nuevo

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,

Liberar el lastre,

Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños,

Destrabar el tiempo,

Correr los escombros,

Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

Porque lo has querido y porque te quiero

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

Quitar los cerrojos,

Abandonar las murallas que te protegieron,

Vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,

Ensayar un canto,

Bajar la guardia y extender las manos

Desplegar las alas

E intentar de nuevo,

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma,

Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,

Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.

martes, 23 de enero de 2018

Messalina

Por: Ernesto Bedregal Patiño

Reina entre la plebe, no carece de belleza,

menos de gallardía, para Venus su predilecta.

Pavonea sus caderas en busca de riqueza,

algarabía desenfrenada y música selecta.

***

Exhausta, se rinde ante los pies de otra cama,

así subestima las consecuencias de su karma;

no hace ni el mínimo esfuerzo por evitar otro desliz,

disfruta al máximo; total, con aquello dice ser “feliz”.

***

Van arrimando en su muelle barcas de bribones,

y aún cautiva, procede a quitarse lentamente los tacones.

Idolatra a la diosa blanca, a fármacos diluidos en un sorbo;

rezuma impudicia por sus poros, pues la risa alimenta su morbo.

(Extracto “607 Memories”)

sábado, 20 de enero de 2018

Viejas Soledades

Por: Ana María Dipp

Rebrotes de viejas soledades,

incrustan su melancolía

en la incidencia de figuras confusas,

que reflejan siluetas de antaño,

semejando pasados escenarios

que acogieron en sus memorias,

parajes construidos

en la calidez del tiempo;

inquietando en sus remembranzas

silencios que agotaron su caudal.



Rebrotes de viejas ausencias

merodean en el gris del silencio,

ocultando en sus huellas

la incidencia de veredas transitadas

que desembocan con premura sus pasos

en lejanos horizontes;

sintiendo florecer en sus veranos

el brillo del recuento en las pupilas

y morir en sus inviernos

lánguidos momentos de añoranza.





Rebrotes de viejas melancolías

incrustan sueños

en la quietud de sus rasgos,

en inefables miradas de antaño,

evocando silencios huraños

que dibujas serenos,

la silueta de innumerables recuerdos

que bailan al son de copas agrias,

acallando el concierto matinal

de innecesarios quebrantos.



Rebrotes de viejas nostalgias

merodean en el gris

de añejas arboledas,

escondiendo presurosos

la sequedad que hiere tersuras,

cuajadas en confundidos embelesos;

y sienten morir sus brotes,

no pudiendo descubrir la tibieza del sol

en la suavidad de sus hojas.

domingo, 7 de enero de 2018

Solo a la mujer

Mujer palabra lejana y sencilla

Pero, es como una luz que brilla

En cada hogar por su bondad y amor

Todos debemos cuidarla como a una flor



Es lejana de ser parte

De la sociedad, trabajo y deporte

El primer pensamiento es dudar

De su capacidad de trabajar



La mujer realiza muchas labores

Sin pedir recompensa por su dedicación

Ni les agradecemos los hombres

Por su paciencia, humildad y atención



Aparte de ejercer su profesión

Trabaja en su hogar con dedicación

Atendiendo a la familia amada

Con amor cariño y pulcritud esmerada



La mujer en la vida cotidiana

Tal vez sea la última persona

En arrimar su cabeza en la almohada

Aun así, su sacrificio no es comprendido.

martes, 26 de diciembre de 2017

Después de una mirada

De: Verónica Laura Vargas - (María Verónica de los Ángeles del Campo Grande)

Aprende a leer mis ojos,

a descifrar mis gestos;

es la única manera de llegar a mi corazón.

Memorízate mis sonrisas,

no todas son reales;

siente mis pasos,

mis miedos,

a veces estoy,

a veces no.

Recuerda,

hablo con silencios,

con miradas.

No basta que intentes robarme un beso,

no basta que desees estar entre mis brazos;

no busques más allá de mis ojos,

podrías encontrarte con el abismo

o con el olvido.