martes, 1 de mayo de 2012

El obrero

De José Caffarena



Muestra en la frente huellas profundas

Herencia noble de sus jornadas,

Y sus dos manos: rústicas, fuertes

De honrosos callos tiene marcadas.



Sin él las máquinas que trabajan

Para vestirnos y darnos pan,

Jamás podrían nada,

Pues si se mueven es por su afán.



Por eso, niños, aunque las ropas

Por el trabajo lleve manchadas

Tened presente: son esas manchas

Timbre de orgullo: manchas honradas.

El Trabajo



De Clodomiro Castilla



Es tuya toda gloria en el humano

Progreso de la especie, y toda vida:

En la rueda del tiempo sostenida

La humanidad va siempre de tu mano.



Tú la alimentas con el rubio grano

Que da la tierra, por tu azada herida,

Y está por ti su desnudez vestida

Con las brillantes hebras del gusano.



Te debe a ti la humanidad entera

Su pan, su luz, su bien, su amor, su ciencia

Y cuanto dicha disfrutó aquí abajo.



Por eso, en cada surco debiera

Ensalzar su segunda providencia

A ti glorificándote ¡Oh trabajo!

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