miércoles, 14 de noviembre de 2012

Oda a la alcachofa

Pablo Neruda

La alcachofa

de tierno corazón

se vistió de guerrero,

erecta, construyó

una pequeña cúpula,

se mantuvo

impermeable

bajo

sus escamas,

a su lado

los vegetales locos

se encresparon,

se hicieron

zarcillos, espadañas,

bulbos conmovedores,

en el subsuelo

durmió la zanahoria

de bigotes rojos,

la viña

resecó los sarmientos

por donde sube el vino,

la col

se dedicó

a probarse faldas,

el orégano

a perfumar el mundo,

y la dulce

alcachofa

allí en el huerto,

vestida de guerrero,

bruñida

como una granada,

orgullosa,

y un día

una con otra

en grandes cestos

de mimbre, caminó

por el mercado

a realizar su sueño:

la milicia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario