martes, 19 de febrero de 2013

Candelaria, Virgen del Socavón

Por: Marlene Durán Zuleta - Poeta, escritora y compositora

Desde el verbo amor

un ángel mensajero

anunciaba que la geografía de tu vientre

pronto abarcaría un horizonte,

un latido,

un salmo de vida,

para resumir la oscuridad del mundo

en una lumbre,

en un albor.



Ese fruto que crecía y giraba

en tus entrañas,

milagro, canto litúrgico,

mensaje mítico,

prodigaba tu gloria para la eternidad.



Ese hijo endulzaba tus sentidos,

llenaba de aroma y resplandor,

llegó el día en que nació el astro,

Jesús inmortal.



En el cosmos tu nombre se ha multiplicado

y aunque has vivido lejos de este rescoldo,

tu imagen ha tomado varios nombres,

sin fin de historias

de credos y serenatas.



Carismática y dulce

elevada a los cielos como tu hijo Jesús,

en este santuario

has traducido el destino de los mineros,

hombres que viven abajo,

en los niveles de agua

donde lo sombrío es infinito

y la muerte es cercana.



Virgen, te luces sagrada en este socavón

frontera del bien y del mal,

se siente el aroma a incienso,

tu faz delicada y angelical

observa a los siervos y peregrinos

que se arrodillan y con sollozos

piden misericordia y agradecen,

por los males que hicieron

o por los bienes que recibieron.



Madre de Jesús,

ayúdanos a despertar en tu luz,

libres de escollos y temores,

has vivido en un calvario

y tu fortaleza ha turbado al cosmos,

que se guía por el evangelio.



Te evoco desde el alma,

la tierra incesante en su visión

sigilosamente retrocede,

el aire se vuelve irrespirable,

hay territorios donde la lluvia es incesante

o la sequía agrieta el suelo,

la tierra se vuelve más pobre

cieno incontrolable,

entonces, el cielo parece marcar el paso de los días.



Purificada,

Virgen milagrosa

elevo esta oración,

honda en el tiempo y en tu gracia.



Perdóname,

si no descifré tu palabra,

si dejé poblar en el espectro de la oscuridad

gélidas dudas,

por evocar algún plenilunio,

o por trasnochar en el insomnio

y concentrar a mis ojos con la sombra,



Eterna,

justa y bienaventurada,

Candelaria, Virgen del Socavón

que el polvo de los años

en el vértigo de poder que se desata,

la eucaristía y la fe nos amparen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario