martes, 25 de abril de 2017

Argo Navis

Por: Ernesto Bedregal Patiño

Sufro de letargo, mientras bebo un trago amargo

me fumo todo un prado, ¡causó un gran estrago!

No me hice cargo; sin embargo, sigo en Argo

siendo el capitán y el único a cargo.

***

Huérfano de compasión sigo el monólogo,

desventaja crónica de un sujeto beodo.

Explorando sus ruinas como arqueólogo,

busco entre sus piernas terminar cómodo.

***

Veo que me embriago recitando como un bardo,

juego a ser un náufrago; también un vago,

un bastardo; otras un sabio, a veces un mago

o finalmente un héroe gallardo.

***

Navego en los muslos de una ninfa pre pago,

cautivo en su piel, en sus ojos color pardo.

Aparte de yacer con ella citaría un halago,

pero recuerdo que sólo es un desahogo.

***

Me quedé sin respuesta con vista en su pubis,

dejando seguir el cadencioso movimiento de su pelvis.

Por un momento, Éxtasis se apoderó de Argo Navis

y se fue consumiendo como pitillo de Cannabis…

(Extracto “607 Memories”)

Mis ilusiones

Laura Holmberg de Bracht

Fueron mis ilusiones bandadas de palomas

Que se iban hasta el cielo en peregrinación.

Llevaban en sus picos unas ramas de olivo

Uniendo así los símbolos de paz y de candor.

Engarzado en sus alas, de albura inmaculada,

Como si fuera el agua de alguna bendición,

Traían el rocío de todas las auroras

Y en su pechos purísimos un gran beso de sol.

¡Así volaban siempre mis palomas gloriosas!

Pero un día. . . se fueron para no volver más. . .

Un viento de borrasca sopló todo ese día

Hiriéndolas de muerte con su aliento glacial.

A sus nidos deshechos ya no llegaba el sol. . .

¡Y así me fui quedando sin ninguna ilusión!

martes, 18 de abril de 2017

Elogio de la lengua castellana

Juana de Ibarbourou

¡Oh, lengua de los cantares!

¡Oh, lengua del Romancero!

Te hablo Teresa, la mística;

te habló el hombre que yo quiero.

En ti he arrullado a mi hijo,

e hice mis cartas de novia;

y en ti canta el pueblo mío,

el amor, la fe, el hastío,

el desengaño que agobia.

¡Lengua en que reza mi madre,

y en la que dije: “¡Te quiero!”,

una noche americana,

millonaria de luceros. . . !

¡La más rica, la más bella,

la altanera, la bizarra,

la que acompañó mejor

las quejas de la guitarra!

¡Lengua del manco glorioso,

y de Mariano de Larra!

¡Lengua castellana mía!

¡Lengua de miel, en el canto;

de viento recio, en la ofensa;

de brisa suave, en el llanto. . .!

¡La de los gritos de guerra,

más osados y más grandes;

la que es cantar en España,

y vidalita en los Andes!

¡Lengua de toda mi raza!

¡Habla de plata y cristal,

ardiente como una llama,

viva cual un manantial. . .!

lunes, 17 de abril de 2017

PRELUDIO

• De: Marlene Duran Zuleta

Si habría adelantado mi llegada

a tu sollozo de agonía,

esos clavos encendidos

que perforaron tus palmas

los habría cambiado por mis manos,

hoy enceguecida por tu amor

te canto

¡sé que vives Jesús!.



PRODIGIO



Jesús

diste tu vida por la mía...

mi oquedad por tu luz,

me concediste

la sombra del jacaranda,

una herida indeleble

de saberte

prodigio desde vientre.



HORIZONTE



Afuera llueve,

parecen lidiar viento y truenos,

cierro los ojos,

viene a esta fontana

Jesús el astro

el eterno horizonte.

martes, 11 de abril de 2017

El despertar del niño

Sinesio Delgado

Me hace daño la luz de la ventana;

debe estar la mañana muy hermosa.

Voy a pedir a mi mamá una cosa:

que me lleve a la Quinta una mañana.

Si se convence de que tengo gana,

me pone el traje de color rosa.

Echo mano a cualquiera mariposa,

y hago un regalo espléndido a mi hermana.

Pero, ¿por qué no viene a darme el beso?

¿No se habrá levantado todavía?

¿Querrá dejarme en la camita preso?

¡No! Ya siento sus pasos. . . ¡Virgen mía!

De todo me acordaba, menos de eso:

¡de la esponja y del jarro de agua fría!

Tarija

Emma Alina Ballón

Bellamente ataviada, con los velos azules teje la alborada

en que prende la lluvia su manto de diamantes,

van dejando en los prados sus huellas primorosas

y sus pies engalana con sandalias de rosas.

Afuera la mañana –zafir, ópalo y grana-

se embriaga con los besos miríficos de abril

y es un bello milagro de oro y rosa el jardín.

Un soplo de la brisa que estremece la fronda

trae ideas de caricias con su efluvio de aromas

y el oído percibe en su música honda

rumor de agua que corre y canta el Guadalquivir.

Tarija yo te amo, y te imagino sabia

y te imagino artista,

volcando tu paleta de iris en la esmeralda

de los sotos radiantes de oro, púrpura y gualda;

tiñendo placentera sobre el cristal del río

con todos los matices del verde la pradera. . .

Yo te admiro Tarija, porque en tu alma llevas

ideales que alumbran con fulgor de lucero

grandes aspiraciones y cánticos nuevos

ante un altar de espléndidas auroras.

lunes, 10 de abril de 2017

Infancia

De: Práxides Hidalgo Martínez


Espumas palpitantes del cielo,

risas florecientes de nuestras vidas,

maravillosas metáforas divinas y mágicas,

luciérnagas en nuestro andar.



No sería bella la vida

si no naciera de su mundo infantil,

fuente poética, rumor de versos,

veta inagotable y universal del amor sublime

que forma un racimo de sueños

fulminado días grises y con tinieblas.

martes, 4 de abril de 2017

Plegarias de un alma a un cuerpo

Toda vida es un nervio activo del verso vivo.

Y todo verso, es un níveo camino del alma.

Y toda alma, una senda donde Cristo vive.

Abramos los ojos del espíritu al mundo.

Tranquilicemos el carruaje que llevamos.

Clareemos horizontes, aclaremos el cielo.

La bondad es el bien primario y primero.

Es el inicio de lo armónico y el fin del dolor.

El equilibrio entre lo que soy y he de ser.

Mientras el cuerpo necesita muchas cosas,

la voluntad apenas requiere nada, querer,

sólo amor del que no cuesta ni un centavo.

Indivisa ha de ser la donación a cualquier pulso.

Que el fruto del latido son las pausas y absolver.

Y el fruto del perdón es la paz consigo mismo.

Tras esta mística los besos nacen porque sí.

Es un misterio suspirar por el otro y con el otro.

Pero que bien sienta amarse, amar y ser amado.

Que uno para quererse ha de quererlo íntegro,

hasta el extremo de sentirse poesía y pecho,

para alzar y realzar las formas humildes.

Que en la humildad anida la fuerza del ser

y la mansedumbre, la ternura de lo que soy,

el niño del que nunca he de desprenderme.

No hagamos culto a un objeto que no es,

sino a un aliento hondo por el que sentimos,

adorar al Creador nuestro y servir a los demás.

Ojalá nuestra acción no sea destructiva,

sino constructiva con el designio de Dios,

por ello hemos de ser tan poesía como poeta.

Todas las noches

Su Gea

Todas las noches te busco en el rincón de mi garganta,

todo el silencio conspira para nombrarte en calma,

todo el viento trae hojas, remolino, futuro, brasas,

presente, muelles viejos, puertos nuevos, nostalgias ,

de donde zarpa el pecho, para recalar en tus anclas.

Son semillas prometidas con un sentir de guitarras.

Toda la noche anduve… de par en par por el alma.

Es sendero que acompaña las veletas que alcanzan

a señalar nortes, cuando el gallo canta al alba.

Todas las noches toca en “mi”, la bordona callada…

es de lejanas cuerdas, la esperanza cuando canta.

Suelo abrigar por las noches una zamba atravesada

entre veredas porteñas, si se hace campo la aguada.

Todas las noches te busco agazapada en la palabra.

Todas las noches se me hace arco quebrado la espalda,

se me hace como zafra de sudor y de labranza

imaginando tus brazos recorriendo mis ansias.

Son lloviznas de agujas que se clavan en llamas,

son torrentes de nieve que juegan a ser lava.

Todas las noches perfumo de brisa mis sábanas,

en la Cruz del Sur de una sombra que se alarga

el pincel que pinta tu poesía madrugada

el taller en penumbras y en el verso de tu alma.

Toda la noche te llevo, subrepticiamente a mis ganas.

ARGENPRESS CULTURAL

lunes, 3 de abril de 2017

Mariposa Amarilla

De: Kokó Uka Mallcu

¡Nadie, puede

calmar mi dolor!

Mi dolor que llevo,

dentro mi poncho

y mis ojos.

Mariposa Amarilla.



¡Nadie, puede

calmar mi dolor!

Ni la flor

más hermosa

como amapola llora

Mariposa Amarilla.



Ni el Dios más grande,

ni Pachamama la Madre,

no pueden, calmar mi dolor

Mariposa Amarilla.



Ni mi mujer, pintados

sus labios de tunta

y esperanza,

no puede, calmar mi dolor

Mariposa Amarilla



Ni el amigo fiel,

el enemigo amigo,

no pueden alzar la mole

que de por sí bloquea

a mi pueblo enfermo y débil

Mariposa Amarilla



¿Y ella…no llega?

Trayéndonos peces y agua,

a la casa tinku

Mariposa Amarilla



¡Nadie, puede

calmar mi dolor!

Que me tumba y destierra,

de mi saya y camarones

Mariposa Amarilla



El dolor de un mundo,

con carne de Ande,

pensamiento Katari,

camino de Sisa

con abarcas se anda

Mariposa Amarilla



Mi dolor gritando

discurre por mi pueblo,

de cactus y monolitos,

y la sangre de ella

en la tierra entra

Mariposa Amarilla



¡Es ella!... ¡es ella!,

con un velo inmenso azulada

y su olor único de colla

Mariposa Amarilla



¡Solo ella…ella,

puede calmar mi dolor!

Mariposa Amarilla