sábado, 29 de julio de 2017

Nunca es tarde

Por: Jorge Antonio Encinas Cladera

Al sentir el crujido de las hojas secas

bajo mis pies cansinos de cera,

advierto que mi otoño ha llegado

devorando a la hojarasca abyecta.

Sinfonía mágica de sones ocultos,

que armoniza con el parpadear del cirio;

ondas que calcinan las hojas secas

que anidan en el rencor de mi pena.



¿Por qué saciar la sed del odio

cuando se sigue a lo tardo y duro?

Sé luz que nace en la caverna,

sé del amor tan solo su vena.

Dejaste morir a la sombra

maniatado al ruin embrollo

y aún esculpes el cínico epitafio

que carcome vil al sutil aroma.



Y crujiendo las hojas secas

se despiden con un canto al odio

siendo vuelo de gansos en tarde tibia,

siendo céfiro en patética agonía.

Nunca es tarde para ser crepúsculo,

ni gaviota fugitiva en la vida;

ni es tarde para ser viejo

cuando se es el suspiro del viento.

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